Hagamos ruido...

Hagamos ruido;
bésame hasta los labios... desde los tobillos.
Hazle un hueco a mi voz en el Olimpo,
y al compás de las llamas ven a danzar conmigo.

Deslizando tus dedos por mi espalda,
dibuja en ella suaves surcos escarlata.
Liberando el ritmo chill-out de tus manos,
llévame a bailar la canción del diablo.
Desatemos nuestra pasión deshaciendo tu cama,
e inundémonos de calor bajo las sábanas.

Haz estremecerse mi cuerpo arrastrándome al olvido,
que es en tus ojos oscuros
donde hallaré de mi desconsuelo el alivio.

Araña mi piel; acelera mis latidos.
Muerde mi cuello; conduce mi mente al delirio.

Hagamos ruido...
Tanto, tanto ruido,
que mis silenciosas palabras se confundan entre suspiros.
Que se me escapen como caricias,
y mueran siendo susurros para tus oídos.

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